20 oct. 2009

Un día como todos los días, sin nada que decir, por que me duele la cabeza y estoy arta de llorar por idioteces, es hora de dar vuelta toda esta circunstanca y dejarse llevar a lo que dicte el destino, ya no voy a hablar más ni tampoco voy a simular dolor, el tiempo que se da, vale como oro en polvo cada segundo y minuto de la vida, no quiero perder las esperanzas pero tampoco quiero dejarme llevar, por lo que todo al principio es color de rosas, con olor a jazmin y como aire en el mar en una noche oscura con estrellas alumbrandote, es todo tan radiante como el sol de las mañanas en una epoca de verano, tan así, es todo tan bello, que te dejes ilusionar por palabras inchoerentes e incluso chocantes que solo piensas en lo externo, antes de fijarse en lo que realidad cuenta, pero a medida que el tiempo corre, todo desvanece hasta encontrar la luz infitina la que nunca apaga y la que siempre entiende, cuando crees que ya todo esta dicho, cuando fingues autocontrol y finges que nada te importa, ni el oscurecer de lo exterior, te das cuenta que no puedes ver, no puedes ver la situacion, ese impulso genera dolor y llanto, y desesperación, que fea sensación, no poder decir las cosas antes y poder verlas antes que todo se apague, antes que cuando solo nos concentrabamos en las rosas y sentir y escuchar el aroma de las palabras inchoerentes darle un poco de razón a todo lo interior.
Hecho por: Solange Marianela Avila

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